Girasoles Ciegos, basada en libro homónimo del escritor Alberto Méndez, es la nueva película española que retoma los fantasmas del franquismo y hurga en la situación de los perseguidos tras la guerra civil, y las consecuencias para sus familias en una sociedad ultra nacionalista católica. Su estreno es el 29 de agosto.
MADRID
El director José Luis Cuerda presentó ‘Girasoles Ciegos’ en Madrid. Responsable de películas como ‘La lengua de las mariposas’ y productor de Alejandro Amenábar en ‘Tésis’o ‘Cierra los ojos’, José Luis Cuerda trabajó con Rafael Azcona en este guión, el último del fallecido guionista.
Rodado entre Orense y Madrid, el filme cuenta, entre otras, con las interpretaciones de Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo y el pequeño Roger Princep.
Historia.
Orense, 1940. Cada vez que Elena cierra la puerta de casa, echa la llave a sus secretos. Su marido, Ricardo, amenazado por una despiadada persecución ideológica, lleva años escondido en el piso donde conviven con sus hijos: Elenita y Lorenzo.
Salvador, un diácono desorientado tras su lucha en el frente, vuelve al seminario de Orense. Las dudas en la vocación del joven llevan al Rector a retrasar su acceso al sacerdocio durante un año. Mientras, Salvador dará clases en el colegio donde estudia Lorenzo, el hijo de Elena, a quien Salvador cree viuda. El diácono se obsesiona con ella y la acosa. La frágil realidad de la familia se tambalea.
Heridos y zarandeados por las circunstancias, los protagonistas de LOS GIRASOLES CIEGOS se golpean contra un muro de represión, amores imposibles y derrotas emocionales, mientras buscan un resquicio para volver a la vida.
José Luis Cuerda:
“Estoy consciente que hemos hecho una película muy dura, pero lo único que hemos puesto un filme sobre hechos muy duros que se vivieron sobre décadas en este país”.
“Ésta es una historia que transcurre en la podredumbre de la moral y de lo político, y como consecuencia de lo mismo también en la podredumbre de lo estrictamente personal. En estas circunstancias la tentación más grande es la de pasar al anonimato, y la de mantenerse descolorido para que nadie vea las aristas que puedes mostrar ante el poder”.
“Ya no se puede rodar en Madrid secuencias de la post guerra e incluso historias del pasado mas reciente. El Madrid de los años 40 casi no existe. No hay calle donde no hay un banco con una sede espantosa. Es imposible dar continuidad en más de cuatro calles”.
“Yo no quería moverme en extremos. Yo no quería hacer una película contra la iglesia, sino que decisiones, filosofía, teología hacen que estos personajes vivan estas contradicciones. Pero el diácono es un personaje que no acepta que la vida y su salud física le produce erecciones. Eso es negar su propia naturaleza.”.
“Todas las escenas están basadas en situaciones que he leído y que he vivido. No he cargado las tintas sobre lo que significa poner la absolución y el perdón eterno. Ningún libro agota temas que han sido tan dolorosos para la humanidad como ha sido el ejercicio de las religiones y las guerras de religión. Nosotros vivimos en una sociedad que prohibía sentirse eufóricos”.
“Todas la películas son políticas, todos los actos son afectados por decisiones de políticas, por activo o pasiva, de renuncia a emitir opiniones o exponiendo panfletos. Esta película es de izquierda”.
“Para generaciones y generaciones, las cosas que hacen y dicen la iglesia católica de la época y que se mantienen hasta hoy día son risibles, no caben en la cabeza de los chicos de hoy”.
“La Guerra Civil tuvo muchas cosas terribles, y para mí, lo más terrible es que, una vez terminada, las fuerzas franquistas, ya en el poder y sin enemigo armado, siguieron matando a miles y miles de personas, que no tenían manera ya de defenderse”.
“Es una película para acercarme a unos seres humanos que, en una enorme injusticia, fueron tratados como objetos, porque se suponía que no tenían sentimientos y eran alimañas”.
Maribel Verdú:
“Elena es uno de esos personajes luchadores, supervivientes, con un temple increíble. A su alrededor todo es horror, y ella aguanta siempre con buena cara, con una sonrisa. Tiene la palabra adecuada para todo el mundo. Y es muy buena actriz, sale de todas las situaciones con naturalidad, como quien no quiere la cosa. Es un personaje absolutamente asombroso, que tira del carro con una dignidad envidiable”.
“Me sentí bien con mi papel porque realmente estoy acostumbrada a hacer papeles crudos y con un dramatismo que pese a que no tienen que ver con mi interior si puedo mirarlos de una manera que me resultan muy cercanas. Cuando tienes un guión como éste, con diálogos precisos, sólo debes dejarte llevar por el director y decir el texto con toda la honestidad que puedas”.
“Yo soy muy práctica, termino de grabar y no me quedo con el dolor dentro, intento extrapolarme del personaje. Es mi trabajo y ya, no me meto más en el personaje”.
Maribel Verdú comenta:
“Lo más destacable de Ricardo es su dignidad. Es para inclinarse ante Javier por este trabajo. Es un actor tan soberbio, tan increíble… Y como persona, tan generoso, tan bonito y tan divertido…”.
Javier Cámara:
“Al principio no podía hacerme a la idea del dolor que debía de sentir Ricardo. Me sentía perdido. Siempre hemos oído historias de gente que había callado, que se había escondido. Me interesaba transmitir eso, lo que se debe de sentir cuando sufres la costumbre del terror. Al mismo tiempo, es un cobarde y no lo puede evitar. No es un poeta luchador, de arengas o mítines, es un profesor de escuela. Y me apetecía contar esa historia, la de una persona a la que la ha podido la vida. José Luis me hablaba mucho de la dignidad del personaje. Un tipo digno, al que no podemos ver patalear”.
“Ricardo es una persona que debe tomar una decisión por cobardía y para defender a su familia. Hay tantos ejemplos de personas que sufren las persecuciones. Pensé en un señor que poco a poco empieza a faltarle el oxigeno y que pasa de ser un héroe para su familia a ser alguien que molesta. Y que el gran problema para su familia, es él y su ideología”.
“Es un homenaje a una novela maravillosa”, explica Javier Cámara. “Es terrible, tétrica, espantosa, emotiva, de terror, muerte, destrucción. Y hay algo vital continuamente en ella. Los personajes están vivos, es una apisonadora”.
Secretos y silencios
Amenazados por la persecución ideológica y por sus propias mentiras, los protagonistas de la película apenas se atreven a levantar la voz para defenderse. No se trata de una metáfora. Las secuencias localizadas en Madrid reflejan todos esos secretos y silencios de una manera física.
“Cuerda lo advirtió desde el primer día: los personajes de esta película tienen que hablar entre susurros. Hay un detalle precioso de ese momento: cómo incorpora la familia a la vida cotidiana ese cerrar de ventanas, como hacen de algo tan terrible algo natural. Cumplen con unas rutinas que por tremendas no dejan de ser sencillas”, recuerda Maribel Verdú.
“Es una película de silencios, de miradas, de muchos susurros. Me gustaba mucho la idea de los susurros, de hablar como en las películas americanas”, dice Javier Cámara.
“Esta película habla de lo que existe y existirá toda la vida: pasiones, amor, desenfreno, lascivia, dolor. Habla del abuso del poder (algo que está en esta película muy bien reflejado), de represión, de mentiras”, destaca Maribel Verdú.


Agosto 28, 2008 a las 7:02 am |
Mas temática de la guerra civil… es que no sabemos hacer otra cosa?